domingo, junio 15, 2008

Una llamada

Pasó lo que nunca imaginé que podía pasar, de una forma misteriosa y francamente inesperada, me he encontrado con un montón de compañeros del colegio.

El asunto es que me he encontrado con esos amigos que me conocieron como era, y creo que al final, me he convertido un poco en eso, han desenterrado a ese tipo más... optimista que había antes.

Pues bueno, y pasó lo que tenía que pasar. Entre los que encontré estaba él, ese que me hacía llorar cuando me preguntaba por que chucha tenía que gustarme, ese que al final no fue a la gira de estudio, ese que siempre pensé como un imposible.

Un día, repentinamente, sonó mi celular y escuche una voz algo aguda, hablando tipo oficina, de esas llamadas educadas que buscan a una persona en particular, el asunto es que esa persona era yo.

No se como decirlo... cambio todo en un segundo, hace unos días había visto una foto de él junto a sus hijos, y no puedo negarlo, me salieron algunas lágrimas, un poco por eso que sentía antes y que algo siento ahora.

Estaba teniendo una de esas conversaciones, de como va un proyecto que me tiene la cabeza como papa, que me tiene chato, que me ha dejado agotado todo este tiempo, y al escucharlo sentí que estaba en otro lado, me sentí bien, hasta alegre puedo decir.

Al darme cuenta con quien hablaba me fui de ahí, comencé a hablar como lo hacía cuando estaba en el colegio, me sentía raro, porque él no hablaba así, y creo que el se dio cuenta de eso. Me sentí muy mal, pero no podía hablar en ese momento y me costó mucho decirle que lo iba a llamar después.

Colgué y la sonrisa no salía de mi cara, continué con la conversación y cada vez me sentía más fuera de esa oficina. Ya llevo un tiempo cansado de mi trabajo, por mucho que esté con mi amigo, las cosas no están como me gustan. Y bueno, con esto fue algo más que claro que quería salir de ahí pronto.

Me puse a trabajar, a terminar el maldito trabajo que faltaba, o al menos intentarlo, a ver como pasaba el tiempo lento. Pero eso no duró mucho, porque soy algo obsesivo y cuando me pongo a resolver un problema, me pierdo en ese instante y no existen otras cosas. La tarde se fue rápido, y cuando vi el reloj y vi que ya era la hora de salir... recordé la llamada y la clara necesidad de cumplir mi promesa, tenía que llamarlo.

Pero que digo, que puedo decir o como hacerlo, para que no se de cuenta... como lo hago para esconder esa voz de niño que me salió cuando me llamó por la tarde, como hago para no pedirle que nos juntemos ese día, o a lo más mañana...

Salí de la oficina y camino al metro y como siempre digo... si no lo hago ahora, me voy a arrepentir. No lo pensé mucho, tomé el teléfono y marqué su número, que es distinto al que le di por correo. Me contestó como supongo que lo hace ahora con todas las personas, no reconoció mi voz, ni tenía porque hacerlo, me preguntó quien era y bueno... salió el cabro chico.

Me sentía en el colegio y hablé como en el colegio, no se si lo incomodó en un principio, pero después el comenzó a hablar algo como recordaba que lo hacía. Muchas palabras y preguntas, mucho saber de nuestros compañeros, muchas preguntas de como estábamos y donde vivíamos, y mucho de "llámame para que nos juntemos".

Colgué otra vez, por segunda vez en un día, a alguien a quien no pensaba ver otra vez en mi vida. Caminé hacia el metro y... me puse a pensar y pensar... "¿qué voy a hacer ahora?".

Esto fue hace más de una semana atrás, y mucho me ha pasado desde entonces. Me he sacado algo del peso que tenía en el trabajo, terminando el trabajo maldito, claro que del bendito proyecto siguen saliendo requerimientos que me dejan chato. Ha cambiado paulatinamente mi visión de lo que tengo y lo que quiero, ha sido un proceso cansado y algo molesto. He tomado decisiones importantes, algo de que hacer y como hacerlo. Han pasado muchas cosas. En fin... ha sido un terremoto grado 9.

Estoy pensando en dejar el trabajo. Por parte de un familiar tengo una oportunidad en una empresa, quizás la tome y me cambie de trabajo, lo que significa un traje y una corbata, pero también significa mayores responsabilidades pero con mayores recompensas. Estoy con ganas de tener una casa, literalmente ya no aguanto más, no es que no los quiera, es que ya no los soporto, es como la gota de agua en la frente, después de la 10000 como que ya el agua no parece tan grata. Estoy con ganas de matar esta soledad, buscar eso que tanto digo que busco, pero hacerlo de verdad.

En cuanto a hablar con él... los primeros días no pensaba en otra cosa... verlo, después vinieron los días "y que cresta le digo...", ahora estoy en los "quizás es mejor dejar que las cosas pasen...". Estoy a punto de llamarlo para que nos juntemos, me gustaría que nos juntáramos solo los dos, me gustaría decirle algunas cosas de las que siento, pero se bien que si hago algo de eso, terminaré contándole todo, pero no se que tan inteligente sea eso, que es lo que me detiene cuando tomo el teléfono.

Y pasó otra vez... cambió todo otra vez, y todo va a seguir cambiando. Tengo algo de miedo, no se si sea capaz de enfrentar todo esto, he pasado por momentos algo tensos y no me he sentido muy bien, he tenido algunos mareos raros que no he contado a nadie, no han sido fuertes, pero algo de miedo me dieron al pensar que los médicos pueden equivocarse y este sea otro período de esclerosis múltiple.

Como ven, mi cabeza da muchas vueltas y llega a pensar cosas idiotas, no se que pasará, no tengo idea que hacer, mi mayor duda es si llamarlo o no.

domingo, mayo 18, 2008

Amigos del pasado

Esta vida es una cosa muy rara, las vueltas que da y el momento que escoge es algo que parece salido de la cabeza de un loco. Después de tanto tiempo, después de tantas cosas y tantos cambios, regreso al pasado de golpe.

Me encontré con mis compañeros del colegio, con esos que pensé no volver a ver, esos que me conocieron en mis días más negros, donde me escondía y trataba de no meter ruido. Las cosas son muy raras, yo ya estaba saliendo, dejando atrás toda esa mierda de rabia, enfermedad, ser una víctima, ser el hueón con mala suerte que le pasó de todo. Tratando, y aunque no lo parezca, dejar de ser y comenzar a encontrar otra vida, algo mejor, algo que me haga sentir bien, satisfecho, contento de estar y con ganas de ver más.

Me siento de 17, me siento un poco asustado, me siento algo fuera de lugar. Quizás porque, a pesar de sentir los 17 encima, se que no soy así. Es una sensación rara, se muy bien que ya no seré ese que conocían, que no me asustaré, que no soy el de antes, que mi personalidad ha cambiado mucho, que soy mas extrovertido, pero como dice mi mamá, me veo más triste. No se si me van a reconocer, y aquí viene lo raro, no se si yo me reconozca junto a ellos.

Es una cambio muy brusco el que he sufrido y es... es un poco lo que sentí después de volver el 97 de mi casa a la universidad, el sentirme fuera de lugar, en la vida de otro.

Quizás en esa reunión vea a los que considero entre mis mejores amigos, esos que conocen todo lo que me pasó, lo bueno y lo malo, mis mayores vergüenzas y mis mejores momentos.

Pero ya saben lo que más temo y a la vez quiero encontrar. Quizás me encuentre con él, ese que me tenía tan mal en el colegio, ese que me mostró esto distinto que sentía, y que me llevó a mentir, para estar cerca de él pero sin mostrar lo que sentía.

Me han dicho que ha cambiado mucho, que está gordo, que está casado, que ha pasado mucho tiempo, como si eso no lo supiera. Quizás lo que me quita el sueño es saber la respuesta a esa pregunta que me ha salido después de recordar y ver ya más viejo esos detalles que me llevan a pensar que quizás, solo quizás, él sentía lo mismo que yo, y que no supe verlo, y que perdí la oportunidad de tener algo que quería tanto, y que hubiera cambiado casi todo, después de tanto tiempo tener a alguien al lado, alguien por quien llorar, alguien que pudiera provocar llanto de suceder alguna desgracia.

Como me han dicho, hasta mi mamá lo ha hecho, soy una persona más bien fría. Me veo simpático, que comprendo a la gente, que doy buenos consejos, que me preocupo. Quizás eso sea cierto, pero de algo estoy seguro, jamás lloraría por uno de ellos, simplemente porque no puedo, porque no sale, porque... que se yo, porque me defiendo y no quiero que me lastimen otra vez, porque no quiero perder algo así otra vez, porque... estoy un poco muerto en esa parte de mi.

En estos días lo más probable es que me junte con mis amigos de colegio, con esos que me conocen y que vieron mi cara más vulnerable, de los pocos que la conocieron. Si nos juntamos, estoy casi seguro que me encontraré con él, se bien que se ha comunicado con la persona que esta "organizando" la reunión, juntando teléfonos, email, los famosos facebook.

Creo que viene otro cambio, otro de esos golpes bajos que te hacen ver las cosas de otra forma. En estos momentos, justo en estos momentos, acá en casa estoy cada vez más cerca de reventar, de no aguantar más, de simplemente decir... "estoy aburrido de que se comporten como idiotas", y ahora sale esto.

Han un dicho que habla de que estas cosas vienen de a tres, quizás cual sea la tercera.

lunes, mayo 05, 2008

Cambalache

No se como caminar, no se como moverme, no se que sentir o hacer. Los días cada vez me muestran más claramente que lo que temía es cierto... "el mundo es y será una porquería...".

Pues si, hoy estoy en uno de esos días negros, de esos que uno escribe en los blogs cuando tiene días negros, no ha sido un buen día.

Mi día, como manda el reloj, comenzó ayer en la noche (es curioso como uno dice eso y lo entienden de todas formas)... quiero corregir, hoy en la madrugada, ya era tarde y comencé a pensar y pensar. Y bueno... pensé, en cuan válida es mi vida, en cuanto de lo que tengo realmente vale la pena, y de eso, cuanto es verdaderamente mío. Que les puedo decir, otra vez la soledad que ataca de noche.

Me deprimí, pensando en cuan feliz soy con mi sobrina, cuanto significa para mi esa sonrisa con cuatro dientes, brillando casi tanto como esos ojos que hacen que la luz brille más. Daría todo por esa niña.

Y luego vino lo inevitable, no quiero estar solo, quiero alguien así para mi, alguien que haga soportable lo tonto que son los días, lo pestilente que es perder el tiempo en el metro, lo horrible que es tener que estar 8 horas diarias conversando con personas que realmente no entienden más que lo laboral, o dándoles el beneficio de la duda, que no quieren mostrar todo eso que hace de su mundo algo único.

Me da miedo el innegable hecho de que la vida como la conocemos es algo absurdo, que es inaguantable si no tienes algo que te permita tener ese espacio, ese refugio, fuera de toda esa estupidez.

En la noche pensaba en lo solo que estoy, y en lo difícil que es dejar de estarlo, podría decir que es casi imposible romper esa soledad por propia voluntad, y que hay que esperar ese rayo de luz que te muestra todo lo que sabes que necesitas, pero que no puedes alcanzar.

Veo personas, escucho su forma de pensar, trato de entender sus argumentos que sostienen esas ideas, veo como gastan el tiempo de manera absurda, como todo lo que hacen es hacer nada, como caminan con los ojos cerrados, como es de claro que nadie quiere ver porque no les gusta lo que ven.

Estoy cerca de llegar a un límite, creo que en un corto tiempo dejaré a mi amigo y el trabajo que tengo con él, buscaré algo que me de esa posibilidad de vivir de una vez por todas, aunque es claro que antes de eso necesito el valor de poder enviar al diablo todo lo que me ata, encontraré ese momento donde la verdad llega y la necesidad de eso que hace la vida soportable sea tan impresionantemente fuerte que no pueda mas que buscarlo, un poco como lo que me pasó con este blog.

Hay muchas personas, muchas luchando por lo que creen, muchas que no creen nada, muchas que no quieren luchar. Cuanto de eso es sano, es normal, es enfermo, cuando esta bien o mal, cuan lejos estoy. Quizás me falta poco, quizás solo un poco más... "el mundo es y será una porquería ya lo sé..."

domingo, abril 06, 2008

La viga en el ojo

Un fin de semana extraño, comenzó con la intención de trabajar y avanzar en los líos típicos, tengo que presentar avances en un sistema que estoy reparando, un sistema mal hecho, que me tiene aburrido, que me cuesta trabajar, es un asco. Y termino... escribiendo aquí, en donde me gusta escribir, pero escribiendo que al final, no hice nada.

Estoy algo extraño, esta tarde hable con A. contándole como loro todo lo que me ha pasado en la semana, no se el porque, pero salían solos los problemas de la semana, y me di cuenta de una penosa verdad, no tengo mucho más que el trabajo durante la semana.

He caído en eso que siempre me causo asco, no tengo nada más que el trabajo, no tengo momentos fuera de él. Y quiero aclarar que no es motivado por requerimientos laborales, que si bien hay trabajo, no me están apurando. Lo doloroso es que el que crea todo esto soy yo, me obligo a pasar los días así.

Es cierto el dicho que "uno ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio", estoy haciendo todo lo que siempre aconsejo no hacer. Pero... ¿que me falta?, no tengo idea. Nunca he tenido algo más de lo que tengo ahora, nunca he sentido esta necesidad de romper con las cosas.

Hablaba con mi mamá, sobre como sentía las cosas, y hablando como siempre lo hago, yendo de idea en idea, sin saber a donde me llevan, me di cuenta que me estoy aburriendo, que esta vida no me gusta tal como está, que necesito cambios, y que es la única forma de que todo tome algo de forma, algo más que solo el trabajo.

Quiero cosas, quiero oportunidades para hacer cosas distintas, quiero ser diferente a lo que soy ahora, pero es algo difícil. Me he dado cuenta de algo obvio, gran parte del problema se debe a mi miedo a cambiar, a no saber a donde voy, es como el miedo que tenía cuando comencé a escribir este blog, solo que en este caso no es algo tan personal como mi sexualidad, ahora es en serio, mi vida es algo mucho más complejo.

Es difícil tomar decisiones cuando eres un loco que necesita saber bien a donde se mete, me falta esta temeridad que tienen los que son capaces de tomar una motocicleta y saltar sobre 8 buses, la que tienen los que, sin pensarlo, atan sus pies a un puente y saltan en bungee, o lo más valientes de todos, los que se levantan en las mañanas y buscan lo que quieren, y hacen lo que quieren.

He dicho muchas cosas, hablando de lo necesario que es buscar eso que le de sentido a las cosas, buscando algo que haga los días más soportables, eso que llene los momentos de silencio, o los momentos en los que uno está solo y piensa en todo lo que no ha hecho. Pero al final... no he hecho tanto.

Ya no puedo esperar más, ya tengo 33 y no quiero llegar a los 34 sin hacer algo. Voy a cambiar de trabajo, voy a conocer a más personas, voy a buscar lo que me gusta, a mis amigos, a mi familia. Si es necesario voy a jugarmela y probar, arriesgarme.

Estoy cansado de los días como estos, un fin de semana plano y aburrido.

martes, marzo 11, 2008

Egoísmo

Siempre he sido alguien a quien compartir no le ha sido difícil, soy alguien con una tendencia a ayudar, como sea. Quizás esto se deba a que es una forma de agradar a todos, quizás es porque cuando niño, a pesar de todo, siempre trataban de darme lo que quería, y que al final me di cuenta de esto y dejé de pedir cosas. En fin, jamás sentí la necesidad de que los demás no tuvieran lo que yo.

Ha pasado mucho tiempo de eso, ya estoy algo pasadito para decir que soy un niño, y en estos años he aprendido mucho de muchas personas, de sus consejos y de sus acciones. Me he dado cuenta como la visión que tenía de chico es algo más que ingenua y que al final, no se justifica.

Pero tengo un lío con eso, aún soy un cabro chico, soy algo tonto según mi amigo, algo "especial" según mi mamá, y según mi perspectiva, un cabeza dura que no quiere cambiar.

Esto de no querer cambiar lo siento algo más que correcto, y justifica todo lo que quieras hacer. Si no quieres hacer algo, no lo haces.

Está última idea es la que se me metió en la cabeza... "si solo hago lo que quiero hacer... ¿por qué hago cosas por los demás?". Bueno, la respuesta es simple, porque así soy yo, porque me hace sentir bien.

Y es así que llegue a esto, al final de cuentas, hago lo que hago porque me siento bien haciéndolo. Es entonces claro que lo que hago es para sentirme bien yo, es porque quiero hacerlo, es porque me gusta.

Esto me causa placer, esto provoca en mi esa sensación de satisfacción que sienten los que consiguen algo, que obtienen lo que quieren. ¿Es esto ser egoísta?

El motivo que me lleva a hacer esto es que si no lo hiciera me sentiría mal. Ser dadivoso es al final un necesidad, al menos en mi caso, y el hacerlo es simplemente porque me siento bien, porque me gusta.

Hay mucha gente que se preocupa por mi y me pide que me cuide más, que luche más por mi, que se sienten mal por ver lo que hago por los demás. Yo no los escucho porque no quiero hacerlo, porque lo que ellos quieren no es algo que pese más que lo que yo quiero. Hay veces que estas cosas que yo hago es por ellos, aunque ya he tomado la decisión que si no lo quieren, no lo hago. Pero al final, yo elijo que hacer, y elijo "ser bueno".

Que puedo decir... al final siento que ser "bueno" es simplemente porque espero obtener algo a cambio, quizás no sea dinero, o algo a cambio de mi acción, pero yo me siento bien haciéndolo, lo hago porque lo necesito, porque soy egoísta.

Como en todo, los extremos son malos, y este caso no es la excepción, pero... ¿cuando es malo?, ¿cuales son los extremos?. Esto es difícil, pero considero que esto es malo cuando te arrepientes de haberlo hecho.

Ufff... otro día moliendo sesos. Soy egoísta, me gusta serlo, me gusta ver a los que quiero felices, es lo que más me importa porque con eso me siento bien.

lunes, febrero 25, 2008

Un pequeño cambio

Hoy termina otro fin de semana, un fin de semana después de unos días de miedo, que por diversos motivos los pasé solo en la pega, atendiendo todo incendio que salía, mientras mis compañeros atendían incendios fuera de la oficina. No puedo negar que me sentí algo amargado, sobre todo considerando que la secretaría, única persona que compartió la oficina conmigo, es una persona inútil en su puesto. Solo trae problemas y tuve que apagar algunos incendios que no esperaba, aunque hay otros que no vi y que ella no apagó, así que mañana será un día entretenido con mi amigo.

Fue una semana de miedo, quedé muy cansado, parecía pulpo, atendiendo el teléfono, metiéndome en un servidor para arreglar un servicio, tratando de rescatar algunos archivos, conversando con clientes inventando respuestas para que quedaran tranquilos y me diera tiempo para aprender lo que necesitaba para poder ayudarlos. En fin, quedé muy cansado.

Pero pasó algo esta semana, creo que algo cambió con esto del trabajo, me di cuenta que me lo estoy tomando demasiado en serio, que me estoy sacando la cresta cuando no es así como sucede acá en Chile. Me he dado cuenta que todo lo que me piden es para ayer, que todos quieren las cosas aunque no las necesiten pronto, que al final de cuentas, sacarse la cresta es de tontos.

No puedo evitar pensar en un personaje de los Simpson, Frank Grimes. Ese tipo si que era desgraciado, sacándose la cresta hasta que conoció a Homero y se dio cuenta que todo había sido para nada. Creo que conocí a mi Homero, y creo que me agradó.

Hoy debía revisar un trabajo, un programa que hay que arreglar, un programa que reúne todo eso que te dicen que no debes hacer cuando desarrollas un programa, un trabajo que me ha hecho pedazos la cabeza y que me tiene harto, que si pudiera mandaría a la cresta de una, y que para hacerlo bastaría solo un argumento, "no me saqué la cresta en la U para tener que revisar basura como esta".

Así que... a la cresta, este fin de semana no trabajé una línea de código, ni una letra, nada. A pesar de tener las herramientas, tener preparado el computador, de tener todo para hacerlo, el hecho de ser mi fin de semana, mi tiempo, y ver en el contrato que el servicio se prestará de lunes a viernes me dejó con una idea fija en la cabeza, "Christian... puta que soy hueón".

Una vez me tocó reunirme con mi amigo y otra persona para presentarnos en una propuesta importante, algo de mucha plata, algo bueno. Yo estaba preparando la presentación de mi memoria, así que no estaba toda mi atención en esto. Esa vez la reunión fue programada para un día sábado, y como siempre yo llegué atrasado. Después de llegar y conversar del proyecto, sin dejar de soportar la cara de enojado de mi amigo, me encontré solo con él. Enojado me dijo algo como esto, "no puedes llegar así de tarde, me hacer perder tiempo, tiempo que puedo pasar con mi familia". Bueno, eso es cierto, pero también es cierto que el vive a tres cuadras de la oficina y yo me tengo que mamar un viaje de una hora.

No dije nada, pero me dio rabia, no dije nada, como siempre, que uno con la cabeza caliente siempre la caga. Pero me estoy dando cuenta de que yo no me preocupo por mi familia ni por el tiempo que no paso con ellos, que al final caí en el "vivir para trabajar", que a pesar que el dinero ha sido algo más que bien recibido acá en casa, me está saliendo caro.

Cuan lejos estoy de lo que debe ser un "profesional", no tengo idea. Cada vez más veo a esta palabra como un sinónimo de "esclavo educado", que no falla, que hace bien su trabajo, aunque esto le cueste un brazo. "Debes ser un profesional", o el típico "eso no es la actitud de un profesional", ya me hacen sentir mal.

Creo que estoy un poco estancado en esto, estoy tomándolo mal, estoy manejándolo mal. Hace algún tiempo, aquí en el blog, una persona me aconsejo ir a ver a un psicólogo, no por nada en especial, sino para sacarme todas estas cosas de encima, de aprender un poco de todo lo que me había perdido en estos años. En ese momento no lo tomé muy en serio, pero creo que es una verdad innegable, necesito esa ayuda, esos oídos imparciales que me digan lo que sé y que entiendan lo que siento. Se que es un poco hablar con uno mismo, te ayuda a encontrar las respuestas que no ves porque están muy cerca.

Mañana quizás que pasará, no tengo idea, el trabajo que debía tener no pude hacerlo por tener que ocuparme de apagar los incendios, por estar cansado, por estar en la micro.

Mañana, cuando en la micro o en el metro vea pasar por la ventana esa innumerable cantidad de cabezas, todas mirando por la ventana, o mirando al suelo, todos con la única necesidad de no mirar a los demás, espero no verme reflejado en ellos, y quizás tener la suerte de encontrar al alguien que también esté mirando, buscando a otro loco que se quiera bajar del tren.

jueves, febrero 21, 2008

El hueón

Estoy… cansado, como siempre un comienzo alegre en mi post, pero en estos momentos no puedo decir otra cosa, estoy aquí tratando de hacer lo que hacía antes, sentarme frente a esta pantalla y dejar que saliera todo lo que tenía que decir.

Hace mucho tiempo que no me pasaba, pero creo que está saliendo, poco a poco. Me ha costado encontrar eso que está encerrado y un poco aburrido. Me cuesta escribir ahora, estoy metido en el trabajo o en la micro, estoy cansado de los viajes interminables, de las “sorpresas” laborales, viajes imprevistos, clientes que te dejan harto, tipos idiotas que no se dan cuenta que no sale nada en la pantalla porque la tienen apagada, y cosas así.

Estoy en eso que llaman… no tengo ni la más puta idea de cómo la llaman, pero no debe ser un nombre bonito. Yo podría llamarlo… “estado de coma”, donde todo pasa, no te gusta, pero no haces nada.

Creo que esto ha pasado por algo bueno que ha ocurrido, he logrado hacerme algunos días para estar con mi familia un poco, en verdad más que encontrar el tiempo me he obligado a hacerme el tiempo. Me he dado cuenta de todo eso que le da sentido a las cosas, pero que uno pierde todos los días. Creo que igual me han recordado el porque lo hago, pero también cuanto lo detesto.

Cada vez aprendo más, y tengo más cosas que hacer, más responsabilidades, y más de eso que antes no hacía, relacionarme con personas. Me he dado cuenta que no me cuesta mucho, podría decir que nada. No se si he tenido suerte pero con cada persona que me he topado ha sido algo agradable. No se si esto es porque si te llevas bien con el “computin” te aseguras que te arregle bien el computador, pero que puedo hacer contra eso, al menos hace el día más soportable.

En la oficina cada vez hay menos, por uno u otro motivo, falta gente y sobre trabajo, y eso me agota.

Hoy conversaba con mi amigo, el tipo que aún está estudiando. Nos pusimos a discutir, que yo con él no tengo líos en discutir de cualquier problema, aunque definitivamente yo esté muy cerca de los jefes, no me gusta cagar a nadie, así que si me preguntan, solo digo lo que siento es verdad, lo que no lastime, y lo que no genere problemas que no existían. Básicamente en todo momento les digo “hablen y discutan bien el problema”, pero son tan idiotas que les cuesta un poco. Mi amigo tiene el lío de no saber bien como manejar el asunto relación jefe-empleado cuando el jefe también es algo parecido a un amigo. Una relación franca, al menos como se estila acá, no es una relación de trabajo estándar.

Mi nuevo amigo creo que está algo molesto, no se bien que es, pero siempre me doy cuenta de estas cosas. Con mi amigo de la U, que es el jefe, mi relación ha caído, debido a algunos problemas en el comienzo. No se bien como manejar este tipo de relaciones.

Este problema que me alejó de mi amigo-jefe nació de la presentación de un proyecto. Cuando yo entré a la empresa estaba saliendo de la U, muchos pensamientos locos, después de todo era el fin de una etapa, muy larga y conflictiva. Yo estaba botando con alguien a quien le tenía toda mi confianza todo eso que esta saliendo, lo que había aprendido, lo que estaba sacando en limpio. Y un día, después de una presentación fallida de un proyecto recibí un comentario algo sarcástico sobre mis problemas y lo que le había contado. No me enojé, pero ya esa relación amigo-jefe tomó más peso en el lado jefe.

En fin, la situación es que estoy en una posición que me cansa, que no me gusta, que me aleja de mi amigo, y que no me permite estar con los que quiero, y eso me agota, me cuesta mucho soportar los días. Hay alguno en los que estoy con mucha energía, pero siempre pasa algo, este Murphy desgraciado que asoma su cabeza, y que provoca un “que chucha estoy haciendo aquí” en mi boca.

En estos días ha salido la oportunidad de viajar a Copiapó a quedarme algunos meses, es necesario llevar una persona que se encargue de la red, y bueno… a mi me serviría para aprender, ganaría más plata, y me sacaría de encima este fastidioso dolor de cabeza que significa un proyecto de mantención de un sistema que apesta y no sirve para nada (eso es un capítulo aparte que prefiero no mencionar más allá de esto, me pone de malas recordarlo, y no quiero más de esto por hoy). Esto provoca en mí una respuesta casi automática… “no me interesa”. Se que suena algo demasiado tajante, pensando en todas las oportunidades que implica, pero eso es lo que sale de mi cabeza.

Conversando con mi nuevo amigo, me dice que en mi lugar lo toma, es una buena oportunidad, plata, y algo que no esperaba escuchar, me ayudaría a independizarme. No puedo negar que esto me dolió su poco, esto me pone el cartel de dependiente en la cabeza, y con el subtitulo “esto es algo malo”. Le pregunté por que me decía eso, y su respuesta fue “¿te preparas tú tu almuerzo?”.

Lo pensé un poco, lo miré por un lado, lo miré por el otro, y francamente no lo entiendo, ¿qué significa ser independiente?. Según lo que entiendo de la frase de mi nuevo amigo, es no necesitar de nadie, de no requerir a nadie, de poder estar solo.

Ya saben lo que pienso al respecto, no me gusta estar solo, no quiero estar solo. Cuando estoy solo las cosas tienen poco sentido, en general no me interesan mucho, y sin las personas que quiero, casi nada. A diferencia de él, no entiendo esa independencia, no entiendo el sentido que tiene buscarla. Siempre he pensado que de encontrar esto, es casi automático que te das cuenta lo duro que es estar solo, lo mucho que duele esa independencia, ese no ser tocado por otro, tener esa burbuja de recursos que te libera de toda necesidad de otros.

Creo que mi amigo entiende la independencia como se entiende casi todo… $$, y es aquí donde me quedo fuera y vuelve ese no entender de qué diablos hablan. A mi no me interesa el “depender” de alguien, la verdad es que no me molestaría que ese alguien me mandara a la cresta y no pudiera depender más de él. Siempre me he acostumbrado a estar solo, y ya estoy acostumbrado a no tener esas cosas que quiero pero no necesito, puedo vivir sin ellas. Y si estas cosas las necesito, no me molesta trabajar, bueno… me molesta algo más que un poco, pero lo hago.

¿Cómo entiendo yo esta relación de dependencia?, para mi es sencillo, en una relación tú obtienes algo que quieres, y al menos para mi me importa mucho que esa otra persona este bien y contenta, que consiga lo que quiere. Esto lo hago por la sencilla razón de que me hace sentir bien, no porque sea bueno o malo.

Siempre me han ayudado, siempre he tenido a mucha gente preocupada por mí, y desde chico nunca decía lo que quería, porque no quería que gastaran plata en mí. Pero al final me di cuenta de algo, que yo me sentía muy bien ayudándolos, y quizás ellos sintieran lo mismo ayudándome, en otras palabras, hay que ver la película completa, sin cortes y sin censura.

Ver al otro es algo difícil, porque lo olvidas o porque no te interesa. Para mi es algo necesario, ya estoy cagado. No puedo evitar querer ayudar a los que me importan, en otras palabras, dependo de los demás, de si puedo ayudarlos y quieren mi ayuda, y de si quieren ayudarme y necesito su ayuda. Que puedo decir, soy total y absolutamente dependiente de las personas que quiero, no podría ser de otra forma.

Que difícil es vivir así, que agotador, cuando para lograr esto debes hacer algo que no te gusta. Que difícil es hacer algo que no te gusta cuando sencillamente ya no puedes, simplemente porque no te sale, no te da el cuero, no lo puedes tragar. Y que necesario es tener a esas personas para soportar vivir. Al final, lo único que puedo sacar en blanco es que es necesario necesitar a alguien para soportar toda la porquería que enfrentas día a día.

Ya es tarde, mañana es otro despreciable día, mañana me levantaré sintiendo asco y mucho cansancio de solo pensar en lo que tengo que hacer, mañana será de esas mañana en las que el espejo te muestra la cara de un hueón atrapado por sus problemas. Pero lo principal es que verás a ese hueón salir con una sonrisa cuando se despide de las personas que quiere y que se ven tranquilas.

jueves, enero 24, 2008

Luna

Un día largo, muy largo. Me siento muy cansado y creo que me agarré uno de esos refrío de antología.

Las cosas… no lo se, creo que no están tranquilas. Me siento incomodo y con pocos deseos de hacer cosas, me siento fuera de lugar, un poco lo que me pasaba antes. Creo que estoy volviendo a la rutina, y eso no me gusta.

Me siento aburrido y cansado, pienso en todo lo que me molestan mis amigos por todo lo que demoré en terminar mi carrera, aunque debo aclarar que son bromas en buena, pero realmente me sorprende que no se den cuenta que no fue tan así, que aunque estaba fuera de la U, no lo estaba pasando bien.

Cuando veo esto, veo como todos piensan y ven las cosas de una manera tan… cómoda, no lo entiendo. Me siento solo y con pocas ganas de dejar de estarlo. Cada vez veo que los días son como los imaginaba, todos iguales, todos rápidos, todos inútiles.

Si bien todos los días los siento así, hoy fue especial, me sentí más solo, con más ganas de mandar todo a la cresta, más ganas de no estar ahí. Y bueno, para quien ha leído esto antes, ya saben lo que pasó después, hoy es 24 de enero, y no puedo decir más que la extraño mucho.

Hace 7 años que la perdí, una de las pocas personas que podían romper esto que siento, y una de esas pocas personas por las que soy capaz de hacer lo que sea para que este bien, lo que sea.

Mi abuela nació un 24 de enero, uno de esos días donde me sentía feliz, donde veía a mi familia, donde la rutina se moría. Todos estos años, todos y cada uno, me pasa algo raro los 24, no me doy cuenta que es 24, si ni siquiera me acuerdo que es enero, pero ese día es distinto, y cuando llega la noche, y en la cocina veo el típico calendario, veo ese 24 marcando el día.

La extraño mucho, realmente la extraño mucho. Era de esas personas con las que el silencio no es incomodo, me bastaba estar con ella para sentirme bien.

Yo a ella la bauticé cuando niño, y después de eso nadie mas pudo llamarla de otra forma, o le decían mamá (obviamente sus hijos), o los nietos le decíamos “Mamita Luna”, igual es algo bochornoso que un amigo te escuche llamar a alguien así, pero realmente no podía hacer otra cosa, ella no tenía otro nombre, me sentía mas raro diciéndole abuela.

El momento cuando la bauticé fue una noche de luna llena, que brillaba como no se imaginan, estábamos los dos solos, con las luces apagadas, y juro por mi madre que vi su cara en la luna, y le di su nombre. Esto pasó cuando tendría 4 o 5 años, es una de las pocas cosas que recuerdo, y es de las que más cuido.

Te extraño mucho mamita, eres lo que me falta ahora, y eres la que me enseño a soportar y superar el no tenerlo. Estos días pasarán, quizás encuentre otras cosas, quizás me vaya bien, o quizás mal, pero llegado el 24 de enero estarás aquí ayudándome a recordar que te quiero, y que no puedo estar solo, siempre tengo a la Luna.

martes, enero 08, 2008

Del trabajo a la casa, de la casa al trabajo

Es un hecho, día tras día me siento cada vez más fuera de lugar. Lo del trabajo, no esta funcionando, y a pesar que probablemente termine aprendiendo lo que hacen en la oficina y de que se trata el juego, no se si quiero llegar a eso.

Me he hecho muy buen amigo de este chico que está trabajando en la oficina, que aún no termina la universidad. Y bueno, no me sobran los amigos, así que en las últimas conversaciones le he contado esto que siento, que no estoy cómodo, que me siento fuera de lugar, que me gustaría salir de ahí, pero… siempre hay un pero, necesito la plata (la necesidad tiene cara de hereje), no puedo dejar a mi amigo con sus ideas de mejorar la empresa, de crecer y tener más $$, de sus deseos que trabajemos juntos, ya que somos muy buenos amigos.

Estoy en una situación compleja, por el momento no puedo dejar el trabajo, y cuando lo pueda hacer, no se si dejaré a mi amigo botado con sus ideas. Algo que me gustaría hacer es conseguir unos buenos proyectos, dejar algo bueno para seguir creciendo, y si lo hago… lo más probable es que deje la empresa. Se que suena tonto, pero me he dado cuenta que esa máxima de jamás trabajar ni con amigos ni con familia es muy cierta.

Esto me ha mostrado un punto importante, realmente no me interesa mucho el tener $$ y ser “exitoso”, suena algo más que tonto, romántico e ingenuo, pero es lo que me pasa. Me basta con tener el suficiente dinero para no pasar aprietos, pero conseguido eso… no se si quiera más.

Aunque hay algo que no puedo negar, esto de no pasar aprietos es difícil, cuando tienes a tanta gente que quieres ayudar, y las cosas no están muy bien. Acá en casa, las cosas siguen igual, no se que pasaría si pierdo el trabajo, y en el trabajo está igual, no se como aguanto estar allá.

El momento más grato es el almuerzo, y es realmente grato, conversamos de todo, me llevo muy bien con cada una de las personas de la oficina, no he tenido problemas, salvo con uno.

Bueno, debo explicar el porque de esta relación tan tensa. Yo llegué, soy el mejor amigo del dueño de la empresa, y como mejor amigo el tiene pensado ponerme alto en la oficina. Hay una persona que está trabajando ahí desde hace tiempo, ha aprendido mucho y es la mano derecha de mi amigo, está pensando en hacer algunos cursos para tener algo que colgar de la pared, es resumidas cuentas, alguien a quien le ha costado mucho lo que tiene.

Segundo acto, yo no tengo intenciones de tener ningún puesto de importancia en la empresa, mientras gane el dinero suficiente y pueda ayudar a mi amigo en lo que necesite, yo estoy bien. Esta persona se enoja por la importancia que me está dando mi amigo, que a pesar de no saber casi nada de lo que hacen en la empresa, que es administrar redes de computadores y cosas así, me ha puesto a cargo de algunas cuentas, las que no he llevado bien y que poco a poco he ido mejorando. Ya he notado algunas risitas a mis espaldas y caras de molestias cuando, o me junto con mi amigo a hablar, o cuando se me va el tiempo atendiendo a uno de los clientes que si tiene problemas en las cosas que me muevo, que es arreglar una aplicación miserablemente mal hecha, y que me ha quebrado la cabeza por más de tres meses.

Tercer acto, ya se está terminando este suplicio de arreglar el programa, y aunque lo más probable es que deba seguir con esta asquerosidad, me voy a tener que meter de lleno en buscar más clientes y aprender más de lo que se hace en la empresa, que creo no me costará tanto, es cosa de meter las manos. El problema es que esta persona también deberá hacer lo mismo, lo que lleva al inevitable escenario de la competencia.

Como se llama la película, crónica de un dolor de cabeza anunciado. Estoy viendo que la cosa no va a ser agradable.

Lo más probable es que no me entiendan muy bien, pero soy alguien que no necesita mucho y quien está muy grato en un ambiente donde se puede ayudar sin problemas, y donde te ayuden si lo necesitas. No creo mucho en las jerarquías, aunque se muy bien que en organizaciones grande, no hay otra salida, pero aquí no llegamos a 15.

Mi amigo está en el norte ahora, viendo un trabajo para uno de los clientes, a mi me van a tocar pronto viajes de ese estilo, visitando a clientes y arreglando tratos, quizás me toque ir a Perú, y quizás a que otra parte me tenga destinada la suerte como destino.

Pero… no me gusta, mejor dicho, no me quita el sueño, no es algo que me emocione, no es algo que me importe mucho, no es algo que necesito.

Dios… que bien me he sentido cuando he estado allí solamente trabajando, en grupo y con amigos, en un lugar donde la tranquilidad y un ambiente grato se respira, donde no hay líos ni comienzos de úlceras.

Soy alguien que está fuera de lo que se supone que debo ser. Ya me dijo un conocido, de la U, a quien ayudé en un proyecto que tiene y quien conoce mi nick (steppenwolf), “se te nota que me gusta el libro, te pareces a él”.

Hay cosas que se pueden cambiar, y otras que hay que aguantar, no queda otra. Espero que esto no dure mucho, poder cumplir con las cosas que quiero, y si tengo suerte, ya no sentirme tan lejos de todo esto. Quizás cambie y me acostumbre, no se que tan malo pueda ser, aunque es difícil, yo ya cambie y no me interesa mucho lo que eso me puede ofrecer.

jueves, diciembre 27, 2007

Punto de Inflexión

Mucho tiempo y muchas cosas. Una novedad buena… ya soy un ingeniero titulado de la Chile, por fin se terminó, se acabó, un problema menos, y era un problema grande.

No puedo negar que se siente raro, es algo que comió tanto tiempo y dio tantos dolores de cabeza, que es difícil saber que hacer ahora que no está. Es raro, ahora que no esta, algo raro pasa, y no es que lo extrañe mucho, solo que siento que falta algo, es como la piedra en el zapato, molesta aunque no esté. Pero bueno, es cosa de acostumbrarse, al final de cuentas, era algo que tenía que hacer.

Pasé una navidad babosa, con mi sobrina regalada por todos, no se podía hacer mucho más, la falta de dinero se hace notoria en estas fechas, menos mal que solo hay un niño. Pero que les puedo decir… es increíble ver a un niño sonreír en navidad, con los regalos, con las sonrisas y las luces del árbol. No puedo negarlo, esa niña me tiene agarrado del corazón.

Mirarla me duele un poco, bueno… me duele mucho. Es un hecho cada vez más claro, quiero un hijo, no hay vuelta que darle. Aunque a esta niña la voy a querer siempre, no es mi hija, y nunca lo va a ser, siempre estaré ahí para ella, pero ella no estará ahí para mí, no soy yo quien decido, no estoy ahí. Esto y la pena que me traen las fiestas por mi abuela lo hizo algo doloroso, pero valió la pena por esa sonrisa.

El resto de los días, trabajo y algo más de trabajo. No ha sido difícil, ambiente muy bueno, he hecho nuevos amigos, y estoy con mis amigos de siempre. He aprendido nuevas cosas y me he enfrentado a situaciones que jamás había imaginado. Quizás lo único problemático ha sido lo que tenía presupuestado mi amigo, creo que no cumplí con las expectativas, y eso me deja algo bajoneado. Con otra persona no me hubiese importado, pero es mi mejor amigo y no me gusta ser motivo de problemas para él.

Los días se han hecho largos y repetitivos, presentaciones a propuestas, que no han salido bien. El cacho de tener que ver los líos que tiene una de las empresas que vemos, y que como soy el único que entiende de ingeniería de software, me tocó el cachito a mí. Además el hecho que he tenido que hacerme cargo de algunos de los clientes de la empresa, cosa que no me gusta, aún no, no me gusta enfrentarme a situaciones que no conozco, sobre todo cuando son importantes.

Al final de cuentas, a pesar que no ha sido malo, no se si es lo que quiero. Dejar a mi amigo es algo que no quiero hacer, pero no se si le hago bien o le hago mal. He pensado en buscar otro trabajo en cuento podamos tomar una empresa grande y quede con un buen futuro.

Estas dudas son las que me molestan, quizás no son tanto problema debido al trabajo. Me he pillado mirando en la calle a las personas y no entender lo que hacer y por que lo hacen, veo acá en casa y no entiendo porque tienen esos problemas o el porque sonríen. Creo que estoy cada vez más lejos.

Miro a las personas y me siento lejos. En el post anterior hablé del “juego” y de cómo me está aburriendo. Creo que es algo muy cierto, cada día el juego es más aburrido, y quiero otras cosas, pero por el momento es necesario seguir. Cada día es un poco más difícil que el anterior.

Hace algún tiempo me dieron el consejo de ver a un profesional, no por tener los problemas típicos, sino por tener estos pensamientos, que necesito comunicárselos a alguien. No es que este blog no he haya ayudado, pero necesito más.

Queda poco sentido a todo lo que me rodea, quizás sean estas fechas de recuerdos, quizás estoy en mis días, lo que es cierto que la ayuda la tengo que buscar en cuanto pueda.

Creo que estoy cada vez más cerca del lobo estepario, solo por querer estar solo, pero con un gran dolor por estar solo. Una locura, eso lo se, pero es lo que hay.

Quizás algo que me da un poco de esperanzas es un amigo que me he hecho en el trabajo, es estudiante aún de la escuela, le falta poco por salir, siempre trabaja los veranos en la empresa y durante el año visita la oficina. Hablamos mucho, de todo un poco, me pregunta mucho y lo aconsejo lo mejor que puedo. Es alguien que tiene un poco eso que me falta, no hacer muchas preguntas y pasarlo chancho, aunque las cosas que le he dicho lo han ayudado bastante.

Creo que lo siento un poco como ese hermano tan distinto que perdí cuando niño, y un poco como un hijo (aunque se que es muy viejo para eso) que me pregunta cuando necesita ayuda.

En fin, lo que pasa es que estoy entre dos periodos, estoy en el “punto de inflexión”, estoy con problemas para pasarlo, y aún no he decidido nada. Bueno, quizás decir nada es exagerado, pero aún no he podido hacer lo que quiero.

¡Dios mío!, que pase esto pronto.

jueves, noviembre 29, 2007

Se cierra otra puerta

Se cierra otra puerta, después de mucho tiempo y muchos líos, ya tengo fecha para mi examen de grado, ya me toca, ya termina. Es increíble como se siente esto.

Lo hice, me metí en la página, mande un mail a cada uno de los profesores, tuve buena suerte y todos tenían tiempo el mismo día y a la misma hora, y bueno… sin pensarlo mucho, tome la hora. No quise pensar mucho, que si lo hago me muelo los sesos con tonteras.

Me queda muy poco tiempo, ya no habrán motivos para pensar en la U, ya no habrán motivos para recordar esos días donde lo pasé mal, y lo pasé bien. Se termina y no puedo negar que se siente raro.

Y ahora como diablos serán las cosas. No lo había contado, pero no puedo negarlo, he visto a estas personas que leen las cartas y cosas así, no han sido muchas pero las he visto. Todas me han dicho que voy a tener una buena vida, que no voy a tener problemas y que me espera buena suerte para las cosas que van a pasar en mi vida, todo esto a partir de un momento clave, el momento en el que logre superar eso que me detiene, que me ata a lo que ha pasado.

Siempre pensé que esto se trataba del asunto del closet, que ya he dicho lo encuentro tonto, pero parece que esa puerta la cierro en el examen.

Es probable que salgan unos trabajos muy buenos, mucha plata, tiempos mucho más tranquilos, y ojala que no aburridos. Ahora llega el tiempo de buscar, de encontrar y de dar sentido a todo. Ya en el post anterior hablé de mi cumpleaños y de las ideas que muelen sesos. Y ahora sin esto… hay más espacio para hacer otras cosas, pero ahora si que debo decidir que.

Parece que ahora se cierra este capítulo, un capítulo como los que mencioné en los primeros posts de este blog, si comenzara a escribir este blog ahora, sería otro de esos posts.

No puedo negarlo, algo de miedo tengo.

domingo, noviembre 11, 2007

Cumpleaños

No me he dado cuenta como ha pasado el tiempo, el primer post… como si hubiese sido ayer. Llevo mucho tiempo en esto del blog, más del que pensé en un comienzo.

Y aquí estoy, una vez más recordando que un día como hoy llegue al mundo, en un hospital sin ninguna comodidad, hoy escucharé a mi mamá relatando nuestra historia, como casi no sobrevive al parto, como pasé por condiciones que no debí pasar, sin ropa, porque mi abuela no quiso llevarla, no pensó que ese día era el día. Si esa mañana hasta tembló, yo nací cerca de la 8:30AM y tembló a las 11:30AM. Las cuatro veces que detuvieron la ambulancia, era toque de queda.

Todo esto recuerda y me cuenta mi mamá todos los años, y yo… escucho. Para ella es un día especial, fue un cambio grande. Para mi… no lo se, es algo raro, un poco de tristeza y un poco de alegría.

Este año no hay mucho dinero, así que las cosas serán tranquilas, cosa que agradezco, no soy mucho de celebraciones, me basta una once con mi familia para conversar y reírnos un rato, aunque ese rato para mi no dura mucho, después me dan ganas de estar solo.

La tristeza… cuando llega ese momento, cuando estoy solo, cuando mi sesera comienza a trabajar y recordar. Como suponen, recuerdo mucho a mi abuela, pienso en mi primo, pienso en mil y una cosas que me han pasado, debe ser que el cambio en ese número que nos recuerda cuanto hemos vivido me trae a la cabeza muchas cosas.

Pero este año hay algo especial, después de mucho tiempo, siento que estoy cada vez más cerca de lo que era antes, si bien mis problemas de memoria están ahí, pienso más claro y me doy cuenta de las cosas, estoy con más ideas en el trabajo, miro las cosas de otra forma, casi como si quisiera algo.

Pero hay algo además de mis problemas de memoria que no es igual a como era antes. Sigo sin entender como todo lo que veo tiene algún sentido. Veo las calles con personas que se ven cansadas y solas, veo como solo piensan en comprar o tener para llenar ese espacio. Me gustaría poder ser así, pero no puedo. Mi amigo me habla de lo que podemos hacer, como en la empresa, si sale algún trabajo grande podremos ganar más dinero, como podremos vivir “mejor”, y yo… solo escucho y escucho, sin prestar mucha atención. Eso no me basta, este año he tratado de meterme en el juego pero no puedo. Se que eso no me basta porque no me importa en lo más mínimo lo que pueda tener, lo que pueda comprar.

Acá en casa las cosas están cada vez más complicadas, no hay mucho dinero y bueno… que puedo decir, ayudo con todo lo que puedo, y en verdad no me importa, aunque creo que esto no es tan verdad, creo que el poder ayudar es el único motivo por el cual estoy esforzándome por no mandar todo al diablo.

Otro año más, ya son 33 y no me di cuenta como llegué acá. Revisando papeles viejos en mi desorden que llamo pieza, encontré un certificado médico, de cuando me enfermé, el certificado con el que eliminé ese semestre, el semestre de otoño de 1997. Leí como el doctor explicaba lo que me había pasado, como estaba aún afectado por lo que me pasó, y como no podía rendir en forma normal.

En uno de los párrafos decía “22 años”. Dios, tenía 22 años y siento que no ha pasado mucho tiempo. Hoy cumplo 33, 33 años!!!, y no sentí estos últimos 11 años. Hoy que veo las cosas me doy cuenta todo lo que he perdido. Ya no tengo 20 y algo, ya no tengo tiempo, ya no puedo probar. Estoy en el momento en el que las decisiones ya están tomadas, donde ya no hay tiempo de juegos, pero yo quiero jugar.

Como ya lo dije, se bien lo que soy y no tengo problemas con eso, realmente no tengo más líos con mi homosexualidad, es algo más de todo lo que soy yo, y no es algo muy importante. Pero es el momento de tomar decisiones, de ver cuanto quiero hacer y seguir, ya no puedo demorar más.

Hoy tengo 33 años, y no tengo mucho, por no decir nada. Si lo evaluáramos por cuanto he avanzado y por como me siento, aún tengo 22 años. Es cierto que tengo muy claras algunas cosas, que muchos me han dicho “que bonito hablas”, o “qué maduro eres”, o “me gustaría pensar como tú” y cosas por el estilo. Y a mi me encantaría no tener todo esto, no haber “aprendido tanto”, aunque debo admitir que no siento haber aprendido mucho, solo a cuestionarme las cosas, y a no acostarme sin sueño, que si lo hago de tanto pensar no puedo dormir.

He pasado mucho y he vivido cosas que me han hecho tomar decisiones, no se si acertadas o no, pero al menos aprendí a superar esos temores que congelan. Casi no tengo problemas con las cosas que debo hacer, las siento como un juego, como algo sin mucha importancia. Pero eso es lo que precisamente lo hace difícil, al ser un juego, no tiene mucho sentido seguir jugando cuando ya te está aburriendo.

Hoy siento que a pesar de todo lo que ha pasado, como a Harry Haller, a pesar de todo, el lobo estepario sigue ahí.

Creo que debo acostumbrarme a que las cosas ahora serán así, que bueno o malo, estoy algo fuera de lugar. Quizás esto me ayude a ver otras cosas, o a no sufrir con los problemas comunes, pero me va a costar encontrar eso que me gustaría encontrar, que no lo tengo muy claro.

Esto no parece un post que recuerde mi cumpleaños, es más un post de la noche de mi cumpleaños, cuando aún no llegan los saludos, cuando aún no hay visitas ni torta, cuando aún las cosas que ayudan a no pensar en esto no llegan, en fin… cuando aún no llegan los analgésicos.

lunes, octubre 22, 2007

Porque si

Como decidir que es lo que es cierto, como saber que es lo que eres, que es lo que crees, cuáles son tus verdades. Esto es complejo y puede llevar su tiempo. Y bueno… como ya imaginan, llevo un tiempo haciéndolo.

El otro día recordaba mis experiencias de niño, cuando tapaba a mi papá con preguntas, que después de la quinta recibía un lindo “porque si, se acabaron las preguntas”. Después de eso ya deje de preguntar, y comencé a investigar, aprender y pensar y pensar. Siempre consideré que debía haber un porque, innegable, cierto y único, algo que le diera sentido a las cosas, una verdad imposible de negar.

Como ya saben, para mi cada persona es un mundo, por lo que esta verdad al final es distinta para todos, por lo que dejé de esperar que alguien pudiera enseñarme, mostrarme o ver en alguien algo que me guiara a esa verdad.

Bueno… todo esto terminó hace algunos días, pensando me dí cuenta el porque mi papá me respondía “porque si”, y al final es muy simple, era porque realmente es porque si.

Encontrar un “porque si” cuando uno trata de explicar algo marca una situación especial, cuando encuentras un “porque si” llegas a algo tan personal y tan único que es increíble. Un “porque si” es capaz de armar una vida, de explicar el origen del universo, hasta de marcar que es lo que esperas a futuro. Cuando encuentras un “porque si”, encuentras eso que te hace único, encuentras un axioma que define tu vida y tu mundo. Es la base de todo.

Las diferencias se dan cuando vemos cuanto demoras en llegar a los “porque si”, cuanto necesitas caminar para llegar y tener las cosas claras, y acabar con las dudas. A mi me ha costado por mi falta de fe, o quizás se deba a que lo que veo no me gusta… en fin, me ha tomado tiempo llegar a mis “porque si”.

Hasta el momento se que quiero un hijo, aunque no se si llegue a tenerlo, pero quiero uno. Se que quiero que mi familia este bien, aunque no tenga motivo ni deber de cuidar a personas que nunca se preocuparon de conocerme realmente. Se que quiero estar con mi hermano, aunque se que sencillamente no comprenderá lo que pienso y lo que soy. Se que voy a trabajar esta profesión, aunque no me guste y me haga desear estar en casa (quiéralo o no, se necesita el cochino dinero).

Hasta el momento no he encontrado muchos “porque si”, hay veces que siento que sería aburrido el encontrarlos todos, o que es inocente pensar que estos “porque si” siempre serán los mismos.

miércoles, octubre 10, 2007

Carpe Diem

¿Qué hacer con el tiempo?, que difícil es responder esto. Todo el tiempo yo… pienso, aunque no se si esto vale la pena o no, pero me siento bien haciéndolo.

Pero como es costumbre, sigo pensando, y pensando, y como pasa el tiempo en la micro cuando viajo de vuelta a casa, como sentado veo las caras de los demás, casi perdidos y sin una gota de… “ganas de sacarle el jugo a la vida”, ¿donde escuche eso?

Uno se estos días, hablando con un amigo en el trabajo, que si bien es cierto, me he hecho amigo de todos, con él la cosa es distinta, pero no piensen mal, aún estoy fuera de circulación y en verdad no me atrae. Lo bueno es que las conversaciones son entretenidas, una forma de matar el tiempo. Bueno, como decía, hablando con él salió el tema… “¿qué haces?”

Después de una conversación un poco a lo tonto, pasando por el tema mujeres y algo de mis pensamientos molidos que llevan a mis amigos a poner cara de “mejor no sigo hablando de esto”, se me cae la teja. El tiempo, y mi pensamiento ya lo conocen, hacer lo que quieres hacer cuando lo quieres hacer.

Y comencé a buscar de donde viene esto, me acuerdo del colegio, donde lo único que hacía era esconderme, después donde ya no me escondía por miedo, sino por costumbre, pero llegó un día especial, un 11 de noviembre.

Cumplía 18 años, estaba solo en la pieza, y habían arrendado una película, en VHS, esto fue hace bastante tiempo. Su título… “La sociedad de los poetas muertos”, pueden tener muchas opiniones sobre la película, pero como todo en mi vida, esos momentos importantes, llega eso que como un martillazo en la cabeza, o como un tarro de pintura como en el festival de la una (eso si que fue antiguo), la frase “Carpe diem”, aprovecha el día, en otras palabras… no pierdas el tiempo.

No me dí cuenta, aunque en ese momento solo me emocionó y vi algo que me gusto mucho, durante todos estos años, una y otra vez me llega ese mensaje, de una u otra forma, con sustos y cariños, como sea, lo único que he aprendido con todas estas cosas que me han pasado, es que el que no se moja no cruza el río.

La primera vez que chatee con alguien, erróneamente le envié un mal contestando un mensaje que dejó en el MSN, y bueno… el mail salio con mi nombre, enterito. Cuando me dí cuenta literalmente pensé “puta que la cague”. Hable con él y me dijo que no lo diría a nadie mi nombre. Al final, y después de mucho pensar (para variar) me dí cuenta que había tenido mucha suerte, que había hecho “sin querer queriendo” algo que me sacó del pozo (estilo el aro).

Y así fui dando un paso tras otro, poco a poco, aceptando y perdiendo el miedo, cada vez más osado y cada vez más tranquilo.

He navegado mucho, viendo como en los blogs de otras personas muestran sin temor sus caras y sin problemas hablan de lo que sienten, y bueno, no sé el porque yo no lo hago.

Creo que las personas que me conocen, solo con leer lo que he escrito ya saben quien soy, lo he contado casi todo, lo que me ha pasado y lo que he sentido, y no creo que haya otra persona con mi historia.

Carpe diem… bueno, las cosas pasan porque tienen que pasar, y porque uno se atreve a hacerlo. Aquí voy… me llamo Christian, la h se debe a un oficial del registro civil con mal oído, o que mi papá habla muy mal, mi segundo nombre es Alejandro y me gusta mucho aunque es algo común, el resto del nombre me lo guardo, nada más que por motivos de intimidad (posibles líos homofóbicos).

Tengo 32, ya casi 33. Como ya saben, y después de mucho tiempo, logré sacar mi carrera de ingeniería, soy muy callado, pienso mucho, pero soy muy amistoso, solo que no cuento mucho.

Tengo facilidad para hacer amigos, pero me cuesta mucho tener buenos amigos, tengo una hermana, y unos tíos que son mis otros padres. Estudie en un colegio pequeño cerca de Av. Matta, un colegio católico, que es muy tranquilo, pero de católico no tengo un pelo.

Como ya saben, he sufrido algunos accidentes y soy un poco atrevido en cuanto a mi salud, si no me ha pasado algo grave hasta ahora, algo de suerte debo tener en esto. Soy escorpión y en el zodiaco chino soy tigre (eso sonó a concurso), según esto el tigre tiene suerte y una facultad especial, no sufre el destino que le desean sus enemigos.

Bueno… eso es algo de lo que soy, aunque la verdad soy algo más que eso, pero creo que después de esto no me queda mucho que contar.

Otro pasito más, espero que no me traiga problemas, pero sea lo que sea… “a lo hecho… pecho”.

lunes, octubre 01, 2007

Chato

Día complicado el de hoy, y quizás muy instructivo. Un día de trabajo que me dejó chato, que probablemente me deje algunos días molesto con mi amigo, y con los ojos que ven mejor las cosas, y me doy cuenta que me siento cada vez más como pez fuera del agua.

La gente es muy extraña, no la entiendo muy bien. He tratado de entender y conocer a las personas, como ya lo suponen, siempre observando lo que hacen más que lo que dicen.

Los que manejan la empresa son tres personas, todos amigos míos, unos más que otros, y bueno… las cosas han ido cambiando. Cuando llegué, francamente no me sentía mal, el ambiente era muy bueno, todo bien, tranquilo y grato, como mi doctor me recomendó. Yo… muy nervioso, sin seguridad de lo que sabía o lo que podía hacer, con poca fe en mis capacidades, y con la clara verdad que no sabía mucho de lo que los demás hablaban.

Y bueno, los días fueron pasando y pasando. Llegó a trabajar otra persona, un chico que aún esta en la U, que le falta por salir, pero que ya está trabajando. Estamos en la misma pieza/oficina/sala de reuniones/comedor (si, suena extremo, pero es así, es por esto que nos cambiamos este mes) y se ha dado una buena amistad, conversamos mucho de todo un poco, muy entretenido. Y para los mal pensados, no pasa nada por mi cabeza, aún estoy fuera de circulación, además que es muy chico.

Bueno, la situación estaba bien, hasta que… (suena bien, no?) llegó un lío con una de las empresas que ven en la oficina, se trata de mantener una aplicación que usan para manejar el negocio, que punto aparte esta muy mal hecha, pocas veces he visto algo tan malo. Lo que pasó es que, debido al respeto que tienen que otra empresa se meta a arreglar la aplicación y se quede con todo el pastel, necesitaban a alguien que se encargara, y supongo que ya adivinan quien.

Tengo pendiente también la presentación de mi examen de grado, aún no lo veo bien, y aunque ya empecé los trámites, los tengo algo congelados. Además debo seguir viendo propuestas para agarrar un proyecto, pero con mi falta de experiencia me ha sido difícil, además (si, son muchos ademases) debo encargarme de la nueva área de ingeniería de software y de la mantención de servidores (de lo que no tengo ni la menor idea), eso significa reuniones y tiempo perdido.

Como ven, la cosa se ha complicado. Me estoy cansando tratando de lidiar con todo, y ya las cosas no se ven como en un comienzo. Como ya les dije, el ambiente era bueno, pero mi cercanía con mi amigo y mi sorprendente capacidad de congeniar con todos llevó a una de estás personas a cambiar el tono de la relación, se que suena paranoico, pero veía un poco de recelo cuando me miraba, y eso me ponía nervioso, es que con él siempre me había llevado bien. Aparte de eso, comencé a conocer algunas cosas que pasaron antes, unas chanchadas bien feas que pasaron y que jamás pensé que pudieran pasar ahí. La visión que tenía de segundo socio cambio, y a pesar de ser simpático y de muy buen humor, supe que la sonrisita escondía algo.

Los días pasaron y la situación se me comenzó a ser incomoda, el tiempo se me iba, no alcanzaba a terminar lo que quería (me cuesta pasar de un tema al otro, además de que antes de hacer algo lo pienso bien y trato de hacer lo mejor que puedo), el trabajito sorpresa se veía cada vez más cerca y realmente no me agrada trabajar ahí, ya había tenido la dicha de estar con esas personas, pero no me hizo gracia. Al menos el almuerzo era un momento, que a pesar de transformar mi “oficina” en comedor y cortar de lleno toda mi capacidad creativa, era un momento para conversar y reír un poco.

Ahora las cosas están más pesadas, llegó otra “emergencia”, mi puesto en el super consejo directivo come cada vez más tiempo, con lo que me queda no alcanzó a hacer mucho, debo acompañar a mi amigo a visitar clientes, por la falta de personal y que no me cuesta tanto trabajo relacionarme con la gente (aunque si hago es negociar mal, que si no me cuido, meto las patas), han convertido mis días en algo largos y agotadores, salgo a las 8, casi a las 9 de la mañana, algo tarde, pero llego a las 9 o más tarde en la noche, quedo hecho pebre.

Hoy ya pasó algo que me molesto, como ya se los dije. Fuera de tener que visitar a viejos vinagres, arreglármelas para, por primera vez, ser jefe de un proyecto (que punto aparte, ni siquiera me preguntaron si quería serlo) y tener las benditas reuniones, era el plazo fatal para entregar los papeles que faltan para la propuesta.

Esta propuesta ha comido bastante tiempo, o más que tiempo, esfuerzo. Me ha costado, he aprendido y me encantaría que saliera, pero… con todo el tiempo en lo demás, no he podido dedicarle todo lo que quisiera. Todo esto me llevó a manejar hasta conde yo se, la presentación, es decir, hablando con la secretaria, consultando con mi amigo, viendo los papeles, investigando y escribiendo, revisando todo lo que es administrativo solito. En fin, muchas cosas a las que no les he podido dedicar el tiempo que quería.

Hoy solo me faltaban la firma de unos compromisos del los integrantes del grupo de trabajo para asegurar su participación en el proyecto, y una bendita declaración jurada por parte de los responsables de la empresa (mi amigo y el “insoportable” ingeniero industrial que es su socio). Esos papeles se los pase por la cara a mi amigo varias veces para que no los olvidara, a la secretaria le pasé las bases, le entregué los papeles a firmar y le dije las fechas, y después de hacer lo único que podía, que era tratar de terminar los otros cachos ya que mi “responsabilidad” ya había terminado, supuse que ya estaban los papeles.

Hoy fui a buscar la firma del único, hasta donde yo sabía, que no había firmado aún, que es el chico de la U. Lo comprendo, que la U no deja tiempo para mucho más, además que no presentó problemas, y yo quería salir de ahí, estaba algo chato y tenía que ver un lío que tengo con un grabador que me salió malo (como suponen, no tuve suerte y me tendré que pegar un viaje a Tabancura, que es lejos, para tener mi bueno grabador). Después de una corta y entretenida conversación, volví a la oficina. Mi amigo no estaba y vi que los papeles estaban tal cual los dejé, en blanco. Le pregunté a la secretaria donde estaba mi amigo, él había salido a comprar unas cosas para otro proyecto. Bueno… a esperar, aunque ya sabía bien que venía, más problemas.

Mi amigo llegó, algo contento por lo que había encontrado en su visita, y ya antes de llegar me había llamado para que no me fuera. Entonces… le muestro los papeles y le pregunto que si los va a firmar mañana, es de esas preguntas que sabes que la respuesta es un si, pero que la haces para recordar que tiene que hacerlo. Su mirada fue “de que papel me estas hablando”, se lo mostré y me preguntó que cuando se lo había dicho, la respuesta fue lógica… “pero si te lo he dicho muchas veces estos días”, (léase imaginando una cara de molestia) “si quieres que haga algo, debes decírselo a la secretaria, si no lo haces yo no lo haré, además que es necesario que mi socio también lo firme, y él tiene una reunión mañana temprano y no podrá hacerlo… bueno, será, se perdió la propuesta (cara de ‘es tu culpa’)”. Con eso mi sangre hervía, se que tenía las orejas rojas, tal como las tengo ahora mientras escribo esto, siguió diciéndome como debía hacer las cosas, y aunque tuviera razón (no es menos cierto que yo no sé de esto, yo estoy acostumbrado a ambientes menos rígidos y que pregunté hasta el cansancio), yo ya no escuchaba nada. Aún estaba por allí el socio “rígido”, lo llamó y le preguntó con la respuesta ya en la boca, si podía mañana ir a firmar ese bendito papel, que los dos debían firmar en la notaría, la respuesta era obvia… “difícil”, después le preguntó si yo le había comentado algo… “no” (claro que no, yo suponía que él lo había hecho, si después de todo, la propaganda que había estado vendiendo él es que nosotros somos un equipo y que trabajamos para sacar los proyectos “juntos”). Siguió con el sermón de que debía urgir más a la secretaría, que para eso estaba y que… bla bla bla.

Yo ya estaba callado, no aguantaba más estar ahí. No puedo negar que, hasta donde había visto él suele reaccionar así cuando se encuentra pillado, no esperaba algo así. Me quedé callado, no dije nada, ni siquiera escuche, ya no me importa lo que pasara. Pero un detalle, el socio “rígido” no dijo nada, dijo que podía llegar antes, aunque sería complicado por el horario de su reunión, pero la diferencia es que mostró la intención de ayudar, pese a que sabe que es muy difícil que saquemos esto.

Conclusión, al final, y a pesar que su personalidad es esa, la de una persona algo agresiva y sin muchas habilidades sociales, esta persona tiene algo distinto, se muestra tal cual es. Mi amigo de decepciono su poco, por no decir bastante que suena lapidario, la secretaría, a pesar de lo bien que nos llevamos, no ayudó mucho. De los demás ni hablo, que a parte de conversar en el almuerzo, no hacen mucho conmigo.

Al final me siento muy mal, he dormido poco, estoy cansado, aburrido y con rabia. Mañana no se que haré, tengo que cambiar mi DVD, cosa que había pospuesto para terminar mis obligaciones, que ya no me importan mucho (lo mismo que parece les importo yo). Quizás lo haga después de entregar la propuesta, cuando vena que no están los papeles y no hay posibilidades, cuando mi amigo me diga que me equivoque, que debía hacerlo así, o manejar las cosas de esta forma, cosas que entrarán por un oído y saldrán por el otro, que después que arda Troya saldré sin un rasguño, y me daré cuenta que las cosas ya no serán como antes, que los almuerzos no serán suficientes, que las conversaciones, esas que me gustan, algo metafísicas o con la necesidad de pensar, serán una perdida de tiempo. En fin, me doy cuenta que con el único que es algo interesante conversar en con el mister “rígido”, que si bien lo más probable es que jamás se le hayan ocurrido esas ideas, me escucha, trata de entender y me responde cosas que él piensa.

Que pérdida de tiempo ha sido intentar ser como ellos, por lo que visto, y aunque es algo que creo podría lograr, no sé si quiero. Creo que el día de hoy ha marcado un punto, un cambio, o mejor dicho, me di cuenta que hacía allá no está lo que busco. No se bien que haré, lo más probable, y debido a las necesidades monetarias acá en casa, me quedaré allá mientras encuentro otra cosa, algo que sea distinto, algo que me haga bien. Hoy estoy chato.

domingo, agosto 26, 2007

Ojos

Como cambia la vida, ya dije antes que los cambios son algo agresivos, pero que al final de cuentas, los cambios que son reales ocurren muy lentamente. Ahora estoy en un momento extraño, estoy entre dos etapas, ya terminó la U, y comienza el resto. Ahora las cosas son diferentes, ahora tengo mas posibilidades de hacer cosas nuevas, la libertad es algo complicado.

Estoy acá en casa aún, no se por cuento tiempo, aún no creo poder vivir solo, además de haber necesidades acá en casa. Ahora, con mi sobrina acá, veo un poco mejor lo que significa un niño en tus brazos, es simplemente increíble.

El trabajo se ha puesto algo complicado, no tanto por lo que me piden, sino porque yo siento que no lo estoy haciendo muy bien, he metido las patas en algunas cosas, y aunque es muy cierto que lo más común es hacerlo, soy un obsesivo que no gusta de esas explicaciones.

Me he dado cuenta que en estos momentos estoy viviendo esos días que no quería vivir, aunque no me levanto temprano, llego a la oficina en la mañana, y regreso a casa cerca de las 9PM, ya todos han comido y me toca llenar la mesa con una taza de leche y un pan, después de eso, veo algunas cosas, reviso mi correo y leo algunos blogs, converso un poco con mi mamá, que me doy cuenta que me extraña mucho, y después… algo de TV y a la cama, para al día siguiente volver a lo mismo. Rutina… como la detesto.

Este fin de semana ha sido más tranquilo, ya la memoria la entregue, y aunque debo tener un informe para mañana, no se el por que pero no estoy apresurado por hacerlo, ya se que escribir, aunque mejor me apuro, no quiero sorpresas. Acá en casa las cosas se ven tranquilas, pero solo en apariencias, las cosas están raras, mi papá aún sin trabajo, pero no veo que busque, está el día completo en el PC haciendo no se que, y si no es así, o con mi sobrina, que se que la quiere mucho, o con ese bendito gato, que lo encuentro una obsesión idiota. Es lamentable ver como las personas no tienen el valor para relacionarse con la gente como si lo hace con los animales.

Con mi papá, si bien las cosas están mejor que hace algunos años, que después de quedar sin trabajo las cosas han sido diferentes, no puedo ver en él más que a un tipo asustado que no sabe enfrentar lo que siente.

Las cosas están… cerca de volverse una molestia. Mis ánimos cada vez son más planos, me recuerda un poco como eran las cosas antes de enfermarme el 97, tranquilo en medio de algo que me tiene cansado.

Al menos tengo algo que me saca de eso, ver la cara de un niño es increíble, se bien que ya sueno algo repetitivo con el tema, pero es que mi sobrina me tiene loco.

Como dije antes, estoy en medio, y estoy buscando que hacer, buscando eso que al tenerlo las cosas se hacen más simples y claras. Pero es agotador el mirar sin ver eso, estoy un poco cansado de ver y ver y solo encontrar lo mismo, una y otra vez, nada diferente. Quizás es por eso que las caras de los niños se me hacen tan especiales, no tienen nada de lo que hay, son únicos, están “limpios” de todo esto que llamamos sociedad, de todo lo que es “bueno” y de todo lo que “deben” ser nuestras metas. Están fuera del juego, aún no conocen las reglas, y estoy seguro que no les interesa hacerlo.

Como en una de las canciones el temucano dice… “la vida es una mierda”, no he podido desmentirlo, en verdad no he encontrado nada que haga de esta frase una mentira.

Desde que terminé con A., no he encontrado a nadie, aunque es mejor decir que no he buscado. Estoy en un período de esos en los que las cosas tienen que calmarse, ya saben que soy algo complicado cuando dejo que mi cabeza piense. Pero la verdad es que con todas estas cosas que han pasado en mi cabeza, no me siento listo para otra cosa. Parece que las aguas deben calmarse.

Así que esperaré a que todo tome forma, ganar mi primer proyecto, trabajar y tener los medios para buscar algo mas, y tratar de darle sentido a estás cosas. Quizás encuentre algo como esta niña que me tiene loco, algo como sus ojos.

lunes, agosto 20, 2007

Lunes

Pensamientos de una noche, que no son algo raro, sobre todo un día domingo. Hoy ha sido un día tranquilo, como hace mucho no tenía. Después de mucho tiempo he pasado un fin de semana sin apuro, un fin de semana donde se que el lunes debo hacer un trabajo, que lo voy a terminar y a entregar, pero que hoy no tenía algo que me llenara la cabeza, estaba tranquilo.

Realmente se siente muy bien estar tranquilo, tener una vista mas relajada de todo, ver como las cosas pueden pasar y que puedes hacer algo al respecto, se siente bien.

Ya este viernes solté mis últimas dosis de estrés, fue un día movido con cuatro mareos, de que me asusté, me asusté, pero me di cuenta que desde que comencé mi memoria no había tenido ninguno, parece que estaban acumulados. Igual fue fuerte sentirlos, pero algo de ellos me sirvió. Cuando estos molestos momentos vienen, me lleno de miedo, y con este día sentí mucho miedo, y me di cuenta este fin de semana, al ver la diferencia de cómo me siento a como me sentía, que en verdad me la pasaba cagado de miedo.

Siempre pensé que las cosas ya estaban calmadas, que ya había “dominado” esta sensación tan desagradable de no saber que pasaba, pero no era así, solo me había acostumbrado. Al final… solo tenía cerrados los ojos.

Hoy estoy muy adolorido, ayer hice una locura, acepté la invitación de un amigo y por primera vez en mi vida jugué tenis. Como les puedo explicar lo que siento… lo único que no me duele son los dedos de las manos. Igual… no lo hice tan mal, aprendí a servir, y no lo hago mal, el problema está cuando la pelota viene de vuelta, pero ya tendré más oportunidades para mejorar.

Lo bueno de todo esto es que realmente me divertí, ya lo extrañaba. Es increíble como se siente estar tranquilo.

Fuera de la tortura de la raqueta, ya en mi casa, pasé unos momentos babeándome con mi sobrina, como me ha pasado desde que la vi. Me la pasé acá en mi tarro, jugando y haciendo esas cosas que no podía hacer, borrando algunos de esos programas que necesitaba para trabajar en mi memoria, sacando el trabajo de mi pieza.

Mañana están listos los empastes de mi memoria, mañana los entrego y mañana comienzo con el proceso de titulación. Parece que mañana pasan muchas cosas, parece día lunes, jejejeje.

Es un día lunes raro, extraño, parece un comienzo, se siente bien, las cosas mejoran.

P.D: Sobre los comentarios del post anterior, y por favor no lo vean como una respuesta negativa, que lo que me aconsejan es algo que he pensado muchas veces. Una cosa en la que no creo, así como en la moral y las buenas costumbres, es en la objetividad. Lo considero imposible, simplemente porque no puedo evitar mirar por mis ojos. Ustedes no puede evitar las cosas como las ven, y yo no puedo evitar leer las cosas que escriben.

Lo más probable es que un psicólogo sea alguien que haya visto mucho, y escuchado aún más, lo que lo hace alguien muy atractivo para conversar, pero lo haré cuando sienta que no encuentro respuestas, y por sobre todo cuando tenga $, jejeje.

Muchas veces he pesando que alguien arriba escribió un while(1) en mi cabeza (comentario cuadrado, algo así como 1+1=0), pero por el momento no me molesta... mucho. En estos momentos mi vida está tomando un rumbo distinto, veo las cosas que quería ver, estoy muy cerca de eso que quiero conocer, y me está gustando. Las cosas están cambiando otra vez, y creo que debo esperar a ver hacia donde se mueven las nubes.

sábado, agosto 18, 2007

Psicólogo

La idea de un psicólogo no es mala, la he pensado muchas veces, y hubieron momentos en los que realmente lo necesitaba con desesperación, pero… como siempre tengo un pero.

No se si lo conté antes, meses antes de comenzar con este blog estaba desesperado, no sabía que pasaba conmigo, según los médicos que había visto antes era probable que tuviera esclerosis múltiple, hace poco estaba viendo al neurólogo que tengo ahora, que al parecer tiene razón y debo tener cuidado, y todo se soluciono cambiando el medicamento.

Bueno… yo estaba desesperado, pensando en que hacer, como salir de eso que me tenía deprimido. Antes de estos días oscuros, estaba viendo a una psiquiatra, que me estaba enseñando técnicas de relajación. Al final, fue a la primera a quien le conté que soy gay, ya había superado, al menos en parte, mis líos existenciales. Pero eso no bastaba, aunque estaba mejor, aún no estaba bien.

Pues bien, mi primera idea fue ir… al Movilh, ven que estaba desesperado. Me costó mucho, pero junté algo de valor y me decidí. Llegué al edificio donde estaba el Movilh, estuve casi media hora juntando las ganas de subir hasta el séptimo piso, y me decidí. Para mi sorpresa era la oficina de una diputada, Carolina Toha, así que después de juntar “tanto” valor, llegué a esa oficina preguntando por el Móvil, me miraban y bueno… creo que todos sabían a lo que iba. Pero como siempre el destino me tenía una sorpresa, el Movilh ya no estaba ahí, se habían cambiado, así que todo el valor fue por nada.

Después seguí buscando, investigue su nueva dirección, llamé y me dijeron que no estaban “atendiendo” a personas. Lo increíble es que antes el Movilh estaba en una casa en la calle San Ignacio, al lado de lo que antes era el Humoresque y que ahora es una iglesia evangélica. Pasé tantas veces frente a esa casa y jamás me atreví a entrar.

Así que después… pues ya saben el resto de la historia, comencé a leer blogs, me gustaron mucho, y me puse a escribir uno. Después las cosas se calmaron, mi salud mejoró, hice nuevos amigos, que me ayudaron mucho, y quizás lo principal fue que me di cuenta de algo importantísimo, mi problema con aceptar el hecho de ser gay era solo la punta del iceberg, la verdad es que creo que ni siquiera era parte del iceberg. Después de mucho conversar y darme cuenta que lo que sentía, que lo que me había pasado le había pasado a muchos, y que al final de cuentas, esto es algo no tan complejo, no es algo que evite vivir, no hay motivos para esconderse.

Después de mucho pensar, me di cuenta que mis problemas eran otros, baja autoestima, miedo, ser un observador crónico, estaba fuera de todo, lo único que hacía era mirar. Así que… deje de mirar y encontré esas cosas que siempre había querido hacer pero no tenía el valor de hacerlas. Gracias a los consejos de mi sensei me atreví a conocer a otras personas, “amigos” con los que aprendí mucho, tuve la suerte que no me costó mucho encontrar a alguien que salía de ese perfil y logré sentir algo mucho más fuerte, me di cuenta que aunque habían cambiado muchas cosas, aún tengo que superar otras. En fin… me di cuenta que aunque he avanzado, aún me queda mucho por caminar.

Ahora la pregunta es… ¿un psicólogo me puede ayudar?, la verdad es que ya he visto a dos psiquiatras, con los dos saqué muchas cosas fuera, pero no logré encontrar nada nuevo, lo que me decían eran cosas que ya sabía, lo único realmente fuerte fue cuando le conté a esa psicóloga que era gay, fuera de eso… nada.

Creo que a pesar de tener muchos líos existenciales, los se superar solo, y aunque en este blog se vea una imagen algo… desesperada, quiero que sepan que mis días no son todos así, como ya dije antes, mi vida a pesar de tener momentos muy difíciles, también he tenido momentos muy buenos, como el tener una sobrina preciosa.

Ya el primer doctor que me vio, el primer psiquiatra me lo dijo. Al parecer la encefalitis me dejo con algunas secuelas, y la depresión es algo que será habitual, que pasaré por algunas, que tengo una tendencia a sufrir depresiones.

Y bueno… “Lo que no te mata te hace más fuerte”. Aprendí a controlar esto, a que a pesar que es un hecho que salir de una depresión solo es algo muy difícil, por no decir imposible, he aprendido a vivir con estos días donde las horas pasan muy lento.

Es un hecho, hoy me siento muy bien, ayer mandé a empastar mi memoria, el lunes la entrego. Estoy trabajando bien, cada vez me siento mejor, aunque quizás aún no estoy un 100%, me estoy acercando. En fin… hoy estoy bien. Pero es un hecho que en un futuro no muy lejano, tendré días en los que me voy a sentir como la mierda y poco o nada puedo hacer para evitarlo.

Pero como soy un cabeza dura, y me gusta pensar mucho, me di cuenta que al meditar, al tratar de encontrar respuestas y siempre tratar de encontrar un sentido a las cosas, me ayudan a que los días “buenos” no sean como estar en el cielo, y los días “malos” no sean estar en el infierno. Aprendí a que lo mejor es estar en medio, que los extremos no son buenos y que la vida, es simple pero complicada. Simple porque son días que duran 24 horas, donde puedes elegir que hacer, y que mientras lo hagas no hay forma que sientas arrepentimiento, pero complicado cuando te das cuenta que realmente no estás solo, aunque desees estarlo, y cuando digo solo quiero decir que es inevitable que tu vida toque a los que están cerca de ti.

El pensar me ayuda a ver como con las cosas, como las siento y como quiero que sean. Trato de considerar todo lo que he aprendido, y encontrar como quiero ver las cosas. Y trato de no olvidar todo este esfuerzo, y es aquí donde este blog se transforma en una parte fundamental de todo este proceso. Aunque suene algo más que vanidoso, no escribo esto para que ustedes lo lean, sino para no olvidarlo, aunque no puedo negar que me gustan sus comentarios, ayudan a matar la soledad.

Después de todo esto solo puedo llegar a una conclusión, no creo que un psicólogo pueda cambiar en algo todo esto, no creo poder cambiar esto, no creo querer cambiarlo. Se que con lo que escribo piensan que lo necesito, y gracias J. por tus comentarios, se que sueno algo loco, pero no creo que sea algo que me pueda ayudar un psicólogo. Lo único sería encontrar a alguien que me escuchara y me dijera que piensan, pero no creo que me pueda dar mejores consejos que ustedes, ya que como dije antes, me di cuenta que no estoy tan solo, que hay muchos que me comprenden y que me pueden ayudar, y los tengo aquí, me quieren ayudar, y me siento muy bien con esto.

viernes, agosto 03, 2007

Necesito un oculista

El fin de otra semana de locos, para los que me han deseado suerte en la memoria, se los agradezco un montón, porque parece que dio resultado. Ya tengo mi nota y estoy aprobado, no es una gran nota, pero para terminar mi informe en un mes no está mal, además de tener unas ganas increíbles de terminar de una vez por todas con este peso que arrastraba por tanto tiempo. Ahora a preparar el examen oral y recibir ese cartón que ha sido tan esquivo.

Es increíble como me he sentido después de recibir esta noticia, me siento bien, mi trabajo es más fácil, me siento más tranquilo, todo es más tranquilo. Mi confianza ha vuelto de a poco, darme cuenta de que si puedo es un gran paso, paso a paso.

Ya fui a mi primera presentación de una propuesta, además de participar en la licitación de otra, todo en una semana, todo ha pasado muy rápido, los días son rápidos, cada vez más sencillos y sin problemas, ya casi siento que los problemas son de los demás, me quedan muy pocos problemas que sean solo míos, que me importen.

Mañana voy a ser tío, después de mucho esperar, y darme cuenta que la niña va a salir tan cabeza dura como su madre, mañana va a salir esta nueva niña, que si existe la justicia, será llorona y no dejará dormir a mi hermana durante toda la noche. Quizás esto se aproxime a uno de mis deseos, tener hijos. Tendré un niño cerca, veré como crece, como aprende, como te mira cuando eso pasa. Creo que voy a tener una recaída con mis deseos de tener una familia, y ahora último que las cosas han estado más complejas, creo que esta recaída será más pesada que antes.

Aunque hoy no me siento mucho mejor que en el post anterior, creo que ya me di cuenta que en verdad no es que deje de sentir eso, es que hay cosas que hacen que eso me importe más o me importe menos. Eso que llevo dentro cambia más lento que los días, cambiarlo cuesta trabajo, y se puede hacer, aunque cuesta mucho, porque todos los días lo que te rodea cambia, y te hace difícil ver las cosas claras. Todo se ve a través de los ojos, solo que hay días que necesitamos lentes.

martes, julio 31, 2007

El reloj de arena

Tiempo, tiempo, tiempo… algo tan esquivo, que hay veces que pasa tan rápido, y otras que tortura con su lentitud. He estado separado del mundanal ruido, enterrado en mi aventura de entrar a lo que se supone es el mundo real, aunque debo decir que cada vez me parece más difícil de entender y encontrarle algún sentido.

He participado en mi primera propuesta para un proyecto, uno de esos que salen en chilecompra, ya no me acuerdo que era, todo muy apurado y yo con muchos nervios, tenía que salir bien, tenía que hacerlo bien, y me sentía muy inseguro. Resultado… no creo que seamos elegidos, pero al menos pude terminarlo, algo de confianza gané, no me quejo, siempre tratando de ver el vaso medio lleno.

Pero como les decía, cada vez encuentro más difícil de aceptar que así será mi vida, sin sentido, día tras día, peleando por dinero para vivir, pero sin tiempo para hacerlo. Se que parece algo iluso pensar que en un mundo como el nuestro se pudiera vivir de otra forma, pero nadie puede decir que no puedo quejarme, al menos un poco.

Mañana debo terminar otro paso, mañana debería estar la nota del informe de memoria, y no puedo negar que tengo miedo, no se que haré si salgo mal, no puedo decir que estoy seguro, desde hace mucho tiempo no estoy seguro de nada.

Tiempo… eres un maldito, que juega con nosotros sin que podamos hacer nada. Pero… ¿es que es necesario hacer algo?, quizás como siempre me estoy confundiendo y olvidando algo que me costó aprender, tengo que intentarlo, hacer algo, al menos pelear un poco, “solo por deporte”. Como dicen en una película… “aprovecha el día”, o para ser más claro… “Carpe Diem” (justo la vi a mis dieciocho, el día de mi cumpleaños).

Ahora que lo pienso, no hay mejor reloj que el de arena, a pesar de no ser la exactitud en persona, muestra como grano a grano, se nos va el tiempo, lo podemos ver.

Estoy entrando otra vez en el juego, pero parece que las cosas ahora soy distintas, porque no lo entiendo, no me siento parte de esto, no siento que sea algo que valga tiempo ni algo que me importe mucho, mi carrera no es algo que me quite el sueño, no deseo ser exitoso, y aunque suene atrevido, creo que no lo necesito.

Acá en casa esperamos a mi sobrina (ya es un hecho que es niña), falta muy poco, mi hermana ya cumplió los 9 meses y solo faltan las contracciones. Una niña en la casa… otra persona que verá como pasa el tiempo, ojala que todo salga bien.

Mañana tengo otra presentación, con un potencial cliente, un proyecto que me parece algo raro, pero espero que salga todo bien, aunque no quiero estar en la reunión, aún no me siento preparado, creo que como estoy ahora puedo meter las patas.

Mañana voy a la escuela, quizás una de mis últimas visitas, y sin importar el resultado quiero darle las gracias a mi profe, es uno de los pocos a los que le conté de mis problemas, y se preocupo mucho por mi y me ayudó todo lo que pudo, aunque creo que al final lo decepcione un poco, pero no puedo irme sin darle las gracias. Después… voy a volver a casa, no hay motivos para sentarme en la oficina solo para saber que pasó, por el momento no tengo mucho más que hacer.

Parece que mañana voy a tener algo de ese tiempo que extraño tanto, quizás pueda hacer algo que valga la pena.